Correo electrónico
El correo electrónico
(también conocido como e-mail, un término inglés derivado de electronic mail)
es un servicio que permite el intercambio de mensajes que pueden contener
además de texto, cualquier tipo de documento digital (imágenes, videos, audios,
pdf).
El funcionamiento del correo
electrónico es similar al del correo postal. Ambos permiten enviar y recibir
mensajes, que llegan a destino gracias a la existencia de una dirección. El
correo electrónico también tiene sus propios buzones: son los servidores que
guardan los que el destinatario recibe.
El estadounidense Ray
Tomlinson fue quien incorporó el arroba (@) a las direcciones de correo
electrónico, con la intención de separar el nombre del usuario y el servidor en
el que se aloja la casilla de correo. La explicación es sencilla: @, en inglés,
se pronuncia at y significa “en”. Por
ejemplo: alejandra@servidor.com se
lee alejandra en servidor.com
Elementos básicos:
El destinatario. En esta
casilla llamada “Para”, se pueden incluir tanto una como varias direcciones de
personas a las que se les va a enviar dicho correo. Además, se otorga la oportunidad
de que esas direcciones que se van a incluir no sean visibles por el resto de
personas que las reciben.
El asunto. Es el apartado
donde de manera breve debe aparecer el tema sobre el que gira el correo
electrónico.
El mensaje. En dicho apartado, de gran amplitud, es donde
se escribe el mensaje que desea enviar. Para que dicho texto esté,
estéticamente hablando, tal y como deseamos se ofrecen herramientas con las que
elegir el tipo de letra, la alineación, el color, hipervínculos e incluso emoticonos.
Luego, quien reciba dicho email tiene distintas
posibilidades. Así, no sólo podrá leerlo y responderle al emisor del mismo sino
que también podrá reenviarlo a otros destinatarios, archivarlo, borrarlo de
manera permanente, marcarlo, añadirle etiquetas y también catalogarlo como
spam.
El
servicio de correo electrónico se ofrece bajo dos modalidades: el conocido como
correo web o webmail, donde los mensajes se envían y reciben a través de una
página web diseñada especialmente para ello mediante el protocolo SMTP (Simple
Mail Transfer Protocol); y el servicio mediante un cliente de correo
electrónico, que es un programa que permite gestionar los mensajes recibidos y
redactar nuevos, por ejemplo Microsoft
Outlook.
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